𝗘𝗹 𝗰𝘂𝗲𝗿𝗽𝗼 𝘁𝗮𝗺𝗯𝗶é𝗻 𝗵𝗮𝗯𝗹𝗮 (𝘆 𝗮 𝘃𝗲𝗰𝗲𝘀, 𝗺á𝘀 𝗳𝘂𝗲𝗿𝘁𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝘁𝘂𝘀 𝗽𝗮𝗹𝗮𝗯𝗿𝗮𝘀)
En una presentación, no solo importa qué dices, sino cómo lo dices. Estudios clásicos, como los de Albert Mehrabian, revelaron que, en situaciones donde se expresan emociones y hay contradicción entre palabras y lenguaje corporal, el público tiende a creer más en los gestos y el tono de voz que en las palabras.
Por eso, si tu cuerpo contradice tus palabras, la audiencia confiará más en lo que ve y oye que en lo que escucha literalmente.
Hoy más que nunca, los speakers, líderes y profesionales que se presentan frente a una audiencia (en vivo o virtual) necesitan dominar el lenguaje corporal como una herramienta estratégica. Pero no se trata solo de “verse seguros”: se trata de 𝘤𝘰𝘯𝘦𝘤𝘵𝘢𝘳, 𝘤𝘰𝘮𝘶𝘯𝘪𝘤𝘢𝘳 𝘤𝘰𝘯 𝘤𝘭𝘢𝘳𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘺 𝘳𝘦𝘧𝘰𝘳𝘻𝘢𝘳 𝘵𝘶 𝘮𝘦𝘯𝘴𝘢𝘫𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘭𝘰 𝘯𝘰 𝘷𝘦𝘳𝘣𝘢𝘭.
A continuación, te comparto los siete canales fundamentales del lenguaje corporal que puedes entrenar y cuidar para transformar tus presentaciones.
𝟭. 𝗘𝘅𝗽𝗿𝗲𝘀𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗳𝗮𝗰𝗶𝗮𝗹𝗲𝘀: 𝗲𝗹 𝘁𝗲𝗿𝗺ó𝗺𝗲𝘁𝗿𝗼 𝗲𝗺𝗼𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹 𝗱𝗲 𝘁𝘂 𝗱𝗶𝘀𝗰𝘂𝗿𝘀𝗼
Tus expresiones faciales son el espejo de tus emociones. Si hablas de algo que te emociona, pero tu rostro permanece neutro, el mensaje pierde fuerza. Si muestras una sonrisa automática, pero tus ojos no transmiten calidez, la audiencia lo percibe.
𝗖𝗼𝗻𝘀𝗲𝗷𝗼𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗷𝗮𝗿𝗹𝗮𝘀:
- Practica tu presentación frente a un espejo o cámara: ¿lo que ves está alineado con lo que dices?
- Asegúrate de que tus expresiones refuercen el mensaje (y no lo contradigan).
- Usa las pausas para acompañar con mirada, sorpresa, entusiasmo o empatía según el contenido.
𝟮. 𝗚𝗲𝘀𝘁𝗼𝘀: 𝘁𝘂𝘀 𝗺𝗮𝗻𝗼𝘀 𝘁𝗮𝗺𝗯𝗶é𝗻 𝗰𝘂𝗲𝗻𝘁𝗮𝗻 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮𝘀
Las manos ayudan a enfatizar, ordenar ideas, marcar contraste, o ilustrar tamaños y secuencias. Pero también pueden distraer si se mueven sin propósito.
𝗟𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲𝘀 𝗮𝗽𝗹𝗶𝗰𝗮𝗿:
- Evita cruzar los brazos o esconder las manos (genera distancia y desconfianza).
- Incorpora gestos abiertos y acompasados con tu ritmo verbal.
- Entrena el uso consciente de las manos para subrayar conceptos.
𝟯. 𝗣𝗼𝘀𝘁𝘂𝗿𝗮 𝗰𝗼𝗿𝗽𝗼𝗿𝗮𝗹: 𝗲𝗹 𝗰ó𝗱𝗶𝗴𝗼 𝗱𝗲 𝗽𝗿𝗲𝘀𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮
Tu postura habla incluso cuando no dices nada. Una postura encorvada transmite inseguridad. Una demasiado tensa puede parecer agresiva. En cambio, una postura alineada, abierta y relajada genera presencia, confianza y apertura.
𝗖𝗹𝗮𝘃𝗲𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗺𝗲𝗷𝗼𝗿𝗮𝗿 𝘁𝘂 𝗽𝗼𝘀𝘁𝘂𝗿𝗮 𝗲𝗻 𝗲𝘀𝗰𝗲𝗻𝗮:
- Párate con los pies al ancho de los hombros.
- Relaja los hombros, pero sin desalinearte.
- Muévete en el espacio de forma deliberada (evita caminar sin rumbo o quedarte inmóvil).
𝟰. 𝗔𝗽𝗮𝗿𝗶𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮: 𝗲𝗹 𝗺𝗲𝗻𝘀𝗮𝗷𝗲 𝗮𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗺𝗲𝗻𝘀𝗮𝗷𝗲
Antes de hablar, tu imagen ya comunicó. No se trata de parecer alguien que no eres, sino de mostrar la versión más alineada y coherente con tu intención, tu audiencia y el mensaje.
𝗧𝗶𝗽𝘀 𝗲𝘀𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝗹𝗲𝘀:
- Vístete según el contexto: no es lo mismo una charla TED que una reunión técnica.
- Cuida el detalle: desde la ropa planchada hasta la limpieza de tus zapatos.
- Tu apariencia debe reforzar tu autoridad, no competir con tu mensaje.
𝟱. 𝗛á𝗽𝘁𝗶𝗰𝗮: 𝗲𝗹 𝘃𝗮𝗹𝗼𝗿 𝗱𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗮𝗰𝘁𝗼 𝗵𝘂𝗺𝗮𝗻𝗼
En contextos presenciales, el contacto físico puede reforzar la confianza. Un apretón de manos, una palmada amistosa o un gesto de bienvenida pueden humanizar tu presencia. Pero su uso requiere criterio y contexto.
𝗖𝘂𝗶𝗱𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗮𝗿𝗶𝗼𝘀:
- Ten en cuenta normas culturales y preferencias personales.
- En presentaciones grandes, muchas veces se limita al inicio y cierre del encuentro.
- En virtual, este canal se reemplaza con miradas y gestos de cercanía.
𝟲. 𝗣𝗿𝗼𝘅é𝗺𝗶𝗰𝗮: 𝗹𝗮 𝗱𝗶𝘀𝘁𝗮𝗻𝗰𝗶𝗮 𝘁𝗮𝗺𝗯𝗶é𝗻 𝗰𝗼𝗺𝘂𝗻𝗶𝗰𝗮
El espacio que ocupamos (y cómo lo usamos) influye en cómo somos percibidos. Acercarte puede expresar empatía. Alejarte puede marcar jerarquía. Permanecer estático todo el tiempo puede resultar aburrido.
𝗕𝘂𝗲𝗻𝗮𝘀 𝗽𝗿á𝗰𝘁𝗶𝗰𝗮𝘀:
- Usa el escenario como un recurso: desplázate según la transición del mensaje.
- No invadas el espacio personal del público.
- Si estás en virtual, tu proxémica es tu encuadre. Cuídalo.
𝟳. 𝗣𝗮𝗿𝗮𝗹𝗲𝗻𝗴𝘂𝗮𝗷𝗲: “𝗰ó𝗺𝗼 𝗹𝗼 𝗱𝗶𝗰𝗲𝘀” 𝗶𝗺𝗽𝗼𝗿𝘁𝗮 𝘁𝗮𝗻𝘁𝗼 𝗰𝗼𝗺𝗼 “𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗱𝗶𝗰𝗲𝘀”
Este canal incluye tono, volumen, ritmo y pausas. Puede hacer que una idea poderosa se diluya… o que una frase sencilla resuene por días.
𝗥𝗲𝗰𝗼𝗺𝗲𝗻𝗱𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲𝗻𝗮𝗿𝗹𝗼:
- Grábate y escucha tu presentación: ¿suena monótona o expresiva?
- Juega con pausas para enfatizar conceptos.
- Usa el ritmo para evitar que el mensaje suene “plano”.
Dominar estos siete canales no significa volverte un actor. Significa ser consciente del impacto que genera tu cuerpo en escena, y entrenar esa conciencia para comunicar con coherencia.
Una gran presentación no se trata solo de lo que el público entiende, sino de lo que recuerda y siente.
Y eso, muchas veces, empieza en tu cuerpo.
Si tu mensaje es valioso, tu lenguaje corporal debe estar a su altura.
En Gaester Smart Management trabajamos contigo para que tu forma de comunicar sea tan clara, coherente y estratégica como el contenido que compartes. Desde el escenario o la sala de juntas, podemos ayudarte a construir una presencia que conecte, influya y eleve el impacto de cada presentación. Escríbenos si estás listo para fortalecer tu comunicación desde lo que se ve, se escucha y se siente.
𝘚𝘰𝘺 𝘠𝘰𝘳𝘢𝘵𝘻𝘪𝘩 𝘎𝘢𝘦𝘴𝘵𝘦𝘳, 𝘚𝑝𝘦𝘢𝘬𝘦𝘳 𝘔𝘢𝘯𝘢𝘨𝘦𝘮𝘦𝘯𝘵 𝘺 𝘊𝘰𝘯𝘴𝘶𝘭𝘵𝘰𝘳𝘢 𝘥𝘦 𝘊𝘰𝘯𝘧𝘦𝘳𝘦𝘯𝘤𝘪𝘴𝘵𝘢𝘴. 𝘔𝘦 𝘥𝘦𝘥𝘪𝘤𝘰 𝘢 𝘢𝘺𝘶𝘥𝘢𝘳 𝘢 𝘵𝘢𝘭𝘦𝘯𝘵𝘰𝘴𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘯𝘧𝘦𝘳𝘦𝘯𝘤𝘪𝘴𝘵𝘢𝘴 𝘢 𝘨𝘦𝘴𝘵𝘪𝘰𝘯𝘢𝘳 𝘴𝘶 𝘵𝘢𝘭𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘺 𝘤𝘳𝘦𝘤𝘪𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰, 𝘨𝘶𝘪𝘢́𝘯𝘥𝘰𝘭𝘰𝘴 𝘦𝘯 𝘴𝘶 𝘥𝘦𝘴𝘢𝘳𝘳𝘰𝘭𝘭𝘰 𝑝𝘳𝘰𝘧𝘦𝘴𝘪𝘰𝘯𝘢𝘭 𝘺 𝘦𝘮𝑝𝘰𝘥𝘦𝘳𝘢́𝘯𝘥𝘰𝘭𝘰𝘴 𝑝𝘢𝘳𝘢 𝘢𝘭𝘤𝘢𝘯𝘻𝘢𝘳 𝘴𝘶 𝘮𝘢́𝘹𝘪𝘮𝘰 𝑝𝘰𝘵𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢𝘭 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘭í𝘥𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘰𝑝𝘪𝘯𝘪𝘰́𝘯 𝘦𝘯 𝘴𝘶𝘴 𝘳𝘦𝘴𝑝𝘦𝘤𝘵𝘪𝘷𝘰𝘴 𝘴𝘦𝘤𝘵𝘰𝘳𝘦𝘴. 𝘚𝘪 𝘯𝘦𝘤𝘦𝘴𝘪𝘵𝘢𝘴 𝘢𝘺𝘶𝘥𝘢 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘨𝘦𝘴𝘵𝘪𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘵𝘶 𝘤𝘢𝘳𝘳𝘦𝘳𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘤𝘰𝘯𝘧𝘦𝘳𝘦𝘯𝘤𝘪𝘴𝘵𝘢, 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘢́𝘤𝘵𝘢𝘮𝘦. 𝘊𝘰𝘯 𝘨𝘶𝘴𝘵𝘰 𝘵𝘦 𝘢𝘺𝘶𝘥𝘢𝘳𝘦́ 𝘢 𝘵𝘪, 𝘢 𝘵𝘶 𝘮𝘢𝘳𝘤𝘢 𝑝𝘦𝘳𝘴𝘰𝘯𝘢𝘭 𝘺 𝘢 𝘵𝘶 𝘤𝘢𝘳𝘳𝘦𝘳𝘢 𝘢 𝘢𝘭𝘤𝘢𝘯𝘻𝘢𝘳 𝘦𝘭 𝘦́𝘹𝘪𝘵𝘰, 𝘥𝘦𝘴𝘵𝘢𝘤𝘢𝘳 𝘦𝘯 𝘵𝘶 𝘤𝘢𝘮𝑝𝘰 𝘺 𝘤𝘳𝘦𝘢𝘳 𝘶𝘯 𝘪𝘮𝑝𝘢𝘤𝘵𝘰 𝘥𝘶𝘳𝘢𝘥𝘦𝘳𝘰.

